Archivo mensual: enero 2011

África 1848

La Revolución: tantas veces nos ha engañado y sin embargo tantas veces nos vuelve a ilusionar. ¿Será un nuevo brindis al sol? Por qué no volvernos a ilusionar.

2011 se destapa como el año de las revoluciones, el 1848 del norte de África. Los medios de la revolución son distintos, contemporáneos, del s. XXI: las redes sociales, la inmediatez global, la denuncia: se fundamenta en hacer global la indignación local, como si asumiéramos que una injusticia puede ser reconocida y condenada por todos de forma transcultural. Esa es la declaración universal de derechos humanos: aquellas indignaciones que creemos que todos, absolutamente todos, pueden compartir. Los medios son distintos, pero no la causa: la opresión, el clasismo, la corrupción, la desigualdad… pero ¿también la ausencia de libertad?

Las exigencias se orientan siempre a la libertad, ¿pero quién carece de libertad? La libertad es proporcional a la igualdad. Los parias, mientras lo sean, no serán nunca libres. La libertad tiene sentido entre iguales, y en Túnez y Egipto hay ciudadanos libres: hombres en las proximidades del poder corrupto. Si la reivindicación se queda en la libertad, algunos de los que ahora no lo son, alcanzarán esa libertad, pero los parias, los de siempre, permanecerán en su mismo estrato social: si no buscan la igualdad es absurdo buscar la libertad.

Y aquí mi preocupación: no observo mujeres en las calles tomadas de Túnez, Alenjandría, El Cairo… ¿es otra revolución de hombres para hombres? Cual es el objetivo ¿otra homocracia (el poder para los hombres)? Me ilusiona una revolución que inició un paria que se inmoló en Túnez, se contagió a todos sus conciudadanos, luego a Egipto y Yemen, y que hoy parece, se empieza a contagiar en Gabón y Sudán… me ilusiona pese a que estoy seguro que me decepcionará; pero ¿y las mujeres? No os quedéis atrás, sin vosotras no hay revolución, no hay igualdad.