Porqué no me ha gustado “Shutter Island”

Para empezar, y sin haber visto aún “Hugo”, Scorsese se desvirtúa cuando se sale de su genial línea de gangsters, tipos duros, poliédricos, adorables y desagradables, negocios sucios, … No es que no sepa hacer otras cosas, que sí sabe: es que esas las hace como nadie.

Así, “Shutter Island” es una tolerable incursión en el cine de “enfermedades mentales”, pero se parece más a la despreciable novela de Luca de Tena, “Los reglones torcidos de dios“, que a otros ejercicios sobre el género mucho mejor conseguidos como “Spider” (2002) de Cronenberg, o la excesivamente reconocida, pero no por ella menos lograda, “Una mente maravillosa” (2001) de Ron Howard.

Cierto, cierto, la novela de Luca de Tena es infumable y la peli de Scorsese es bastante potable; la novela es un alegato en contra de la psiquiatría moderna parapetado en conceptos, no decimonónicos, sino muy anteriores, con una protagonista pedante, muy mal elaborada, elitista, creada con la pretensión de ser simpática al lector y que en mi caso logra justo lo contrario: el deseo de cuanto mal pueda acontecerle a la tal Alice Gould. Por el contrario, el psiquiatra progre, creyente de la farmacología antipsicótica y los tratamientos más humanos, es retratado en “Los reglones torcidos de dios” como un peligroso subversivo. En fin, novela rancia, muy, muy mal envejecida y nada recomendable.

Y ese tufo de rancio tiene “Shutter Island“, con ciertas distancias. La forma de definir la enfermedad psicótica como algo perfectamente coherente, con alucionaciones y psicosis tan perfectas y retorcidas es muy de neófitos en el tema. No queda claro si está contada en primera o en tercera persona. Los recuerdos vuelven constantemente para incidir en la trama alucinatoria. Recuerda en cierto modo también a la peli de Hitchcock, en la que casi daba vergüenza ajena esa asociación entre el color y los recuerdos, “Marnie, la ladrona” (1964).

Concluyo: la verdad es que, generalizando, (y salvadas las dos menciones de arriba, especialmente “Spider“) el retrato en el cine de las enfermedades mentales es terriblemente estereotipado y con muy poca capacidad de comunicar la realidad de los y las enfermas, hasta el punto de que el cine, como en otros muchos temas, ha generado la realidad en la que creemos la mayoría. “Shutter Island” es otro ejemplo (seguramente no el peor)… y eso que no he hablado del ceño fruncido de DiCaprio.

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