Desenroscando la corona (II): ¿pluralidad de identidad… de qué?

La corona española y la bórbonica sien que la sustenta desde hace 300 años, tiene muchas más sombras que luces en su relación con el pueblo español. Los antecedentes de idiocia, crueldad e inutilidad, independientemente de los contextos históricos, lastran el currículo de la dinastía en el trono español y de las Américas y eso solo fijando el foco  en la gestión y desviándolo de la discusión de la monarquía como forma de gobierno. La corona, pese a su deriva democrática en el último cuarto del s. XX, y su amplia aceptación hasta hace bien poco por el pueblo español, está en un equilibrio inestable sensible ante una mínima transgresión.

Y una prueba de la endeblez borbónica en el trono de las Españas la pone de manifiesto la propia prensa monárquica a través de una defensa (de lo indefendible) que avergonzaría a un prescolar. Cuando ante los desmanes borbónicos de los últimos meses, sea el supuesto fraude de un yerno, la supuesta negligencia familiar del otro o el capricho africano y extemporáneo del mismo monarca, la prensa y la intelectualidad monárquicas (¿oxímoron?) justifican al Borbón a través del proselitismo pseudoantropológico de la monarquía, se empiezan a escuchar cada vez más próximos los estertores del trono. Proselitismo pseudoantropológico que, dicho sea de paso, haría vomitar no solo a Malinowski sino a cualquiera con dos (o menos) dedos de luz.

Y la prensa monárquica dice que cinco son los argumentos, cinco las “razones por las que la Monarquía es un sistema mejor”, y el autor, y la cabecera que lo publica, ABC, lo escupen en papel y se quedan tan a gusto. Analicemos uno a uno:

Primera razón: La monarquía representa la pluralidad de identidad y la constante renovación dentro de la continuidad. El autor defiende la figura del rey como unificador de las Españas, y el pedigrí de su sangre y sus títulos nobiliarios como aval de dicha unión, mientras denigra la alternancia de partidos (e ideas y gestiones) en el poder por su carácter transitorio. Esto entraña una contradicción: precisamente la monarquía encarna ese inmovilismo con carácter fuertemente nacional-católico contra el que luchan la mayor parte del espectro ideológico español: autonomistas, nacionalistas, federalistas, comunistas, socialistas, etc; en realidad no representa más que a una sensibilidad: al conservadurismo nacional-católico y monárquico español con una parte de la socialdemocracia más pragmática y asida al poder. En gran medida el monarca es más un motivo de distancia que de acercamiento. Y puestos a promover el inmovilismo: ¿por qué no mejor otro franco que nos mantenga a todos y todas juntitos bajo manu militari?

Señores monárquicos del ABC ¿dónde estaba esa pluralidad de identidad de la corona cuando la verdadera desintegración de España con la independencia (traumática) del 95% del territorio español al principio del s. XIX? ¿Dónde estaba esa pluralidad de identidad de la corona cuando en 1931 la mayoría de las facciones políticas del país encontraron en el rey el origen de todos los problemas?

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