Archivo mensual: julio 2012

Conciencia de clase… alta o la Andreada

Mi padre peón de hacienda
Y yo un revolucionario
Mis hijos pusieron tienda
Y mi nieto es funcionario
 
Letra de “Juan Sin Tierra” de Victor Jara

Leí de Alberto Garzón que la mayor parte de izquierda política actual no está ideologizada, no tiene conciencia de clase.

Por el contrario, y usando de la misma terminología, la derecha española sí tiene clara conciencia de clase y una ideología meridianamente delimitada. Las imágenes de Andrea Fabra en el congreso gritando “que se jodan” a las personas desempleadas en el momento en que su jefe de filas sajaba parte de su prestación por desempleo, son un claro ejemplo de esa conciencia de clase alta: las palabras de Andrea son una verdadera consigna ideológica que los habitantes del ala izquierda del congreso no saben ni pueden emular, porque no pueden alcanzar la misma conciencia de clase.

En casa, Andrea se ha criado con las historias de su padre, abuelo, bisabuelo y tio-tatarabuelo, presidentes de una misma diputación de Castellón desde su creación, ya fuera esta isabelina, primorepublicana, saboyana, Alfonsina padre o hijo, primoriverista, secundorepublicana, franquista o finalmente constitucionalista. Imbuida en este nepotismo, en esta herencia del poder por la sangre independientemente de cual fuera la calidad demócrata o no del gobierno central, Andrea solo puede interpretar que el poder es parte de su hacienda familiar, tan legítimamente heredable como una finca. Y cuando Andrea escucha palabras como “caciquil” o “favoritismo” solo puede interpretar que tratan de quitarle lo que le pertenece.

Andrea entiende que el pueblo es zafio, ignorante, miserable, parasitario. Que no sabe ni podría gobernarse. Entiende que el español y la española de a pie, la persona trabajadora, solo busca orificios en la muralla de su castillo para tratar de penetrar ilegítimamente en el poder y las riquezas que le pertenecen por herencia, por sangre, por la lucha y el esfuerzo – el que sea – de sus antepasados. Por eso grita “bien, bien, bien, bien… que se jodan” cuando Rajoy anuncia que las personas desempleadas no están incentivadas para buscar trabajo; “Parásitos” piensa Andrea, “… a trabajar”, grita; porque ella sí está trabajando, no lo olvidemos, está haciendo uso de sus derechos dinásticos que le aseguran un cargo político de envergadura a través de su partido, sea este el de Maura, Gil Robles, Fraga, Aznar o Rajoy. Ella sí trabaja, pero las personas en paro del pueblo solo pretenden parasitar las caritativas concesiones de su casta: el subsidio de desempleo, la sanidad y la educación públicas; porque Andrea también es caritativa como manda su santa madre iglesia, pero no es tonta, y no va a dejar que se malgaste el dinero público en alimentar a vagos y maleantes (vagas y maleantes); dinero al que, por cierto, ella apenas contribuye.

Para Andrea la existencia de partidos políticos, sobre todo de izquierda, de sindicatos, servicios sociales, sanidad pública, mecanismos de igualdad en general, son una concesión, generosa, de su clase privilegiada; pero no hay que pasarse ¿verdad? Aquellos que escalan las clases, o que creen que lo hacen (pequebus), como burgueses en un salón proustsiano, son advenedizos desagradables, de modos groseros, que no han nacido para usar cubiertos de plata, pero son útiles para Andrea por sus votos, como lo eran para el barón de Charlus los jóvenes efebos en los salones de Guermantes, fuera cual fuera su extracción social.

Andrea tiene clara conciencia de clase, sabe cuál es su puesto en la escala social y sabe que desde éste siempre debe mirar hacia abajo, pero ¿tienen los votantes de Andrea esa misma conciencia de clase?

Desenroscando la corona (III): lo natural y la idiotez

Sigo valorando los argumentos vomitados por ABC en pos de lamer el regio culo cual cortesanos de la más baja valía.

El segundo argumento del autor, si es que a eso llega, que trata de justificar la monarquía, y que haría vomitar a Malinowski y a cualquier antropólogo que vea más allá de las cuencas de sus ojos, solo puede ser tomado a broma.

Decir que la republica es “(…) un sistema más natural; es decir, es más elemental, más retrasada (…)” en contraposición a “(…) toda la civilización – los Reyes, la propiedad, el contrato matrimonial- implica un elemento de modernidad (…)” lleva igualmente a la incredulidad y a la hilaridad. Para tomar por natural la República se han retrotraído a ¿las tribus “republicanas” amazónicas o africanas; o más atrás a las famosas “repúblicas” de Neanderthales o de nuestros primos chimpancés o gorilas?

Si tuvieran un mínimo de seriedad hablarían de la organización social de chimpancés (asociaciones de machos) o gorilas (un macho dominante con su harén de hembras) para intentar entender que es eso a lo que llaman “natural” en las organizaciones sociales de los primates. Y tratarían también de hacer un análisis histórico progresivo para saber que es eso a lo que llaman artificios o civilización: como la monarquía, oligoarquía o aristocracia dominó el inicio de los tiempos y como la evolución social ha ido modificando esas monarquías hasta convertirlas en puros ornamentos cuando no retirándolas por la fuerza de las revoluciones. Pero los conservadores monárquicos de este país no dan para más análisis que no sea besar el culo borbón: ¿acaso ve ABC mayor civilización en la borbónica España que en las Repúblicas de Francia, Alemania, Italia, etc…?

Pero lo curioso es que estos defensores de la (impostada) modernidad, estos conservadores monárquicos adictos a la corte, son los que luego echan mano de esa naturalidad denostada para atacar aquellas conductas que desprecian: el ejemplo de la homosexualidad. Que duda cabe que estos monárquicos son igualmente contrarios al matrimonio homosexual: ¿qué dijo ABC cuando se aprobó en matrimonio homosexual en España en 2004? Transcribo un editorial del 1 de julio de 2004La familia es una institución natural que se asienta en el matrimonio y éste, a su vez, consiste en la unión estable entre un hombre y una mujer con los fines principales de procrear y educar a los hijos. Una pareja homosexual merece todo el respeto y el reconocimiento jurídico, pero nunca la consideración de matrimonio.” ¡Pero en que quedamos señores del ABC!: ¿el matrimonio en natural o artificial (y civilizado según esta idiota argumentación)? Así que en este caso el matrimonio es natural y la homosexualidad antinatural y, roto el argumento anterior, los natural es lo bueno y lo artificial (matrimonio homosexual) es lo malo e inaceptable: el patetismo de los argumentos es tal que quedan refutados por reducción al absurdo.

Respecto a lo natural y lo antinatural yo solo he escuchado algo asumible hasta el momento del cínico Diógenes hace más de 2 milenios: “lo natural nunca puede ser obsceno”… y se refería a la emisión de excrementos.

Si la prensa (panfletos) monárquica no tiene mejores argumentos es verdad que el trono agoniza.